Breve reseña histórica del MCC en Guatemala
La historia de nuestro Movimiento, es la historia de cada uno de nosotros, cada cursillista tiene su propia historia, y ese conjunto es en realidad lo que constituye la historia de Cursillos.
Monseñor Ricardo Ham, sacerdote norteamericano de la Orden Maryknoll, siendo párroco en Ixtahuacán, municipio de Huehuetenango escuchó sobre un movimiento de la Iglesia que con un método novedoso estaba dando excelentes frutos al formar nuevos cristianos, conscientes de su obligación como bautizados, que con su palabra y testimonio llevaban el mensaje cristiano dentro de los diferentes ambientes en que vivían.
Habiendo sido trasladado a la Iglesia de la Villa de Guadalupe en la ciudad de Guatemala, asistió a un Cursillo en Mérida, Yucatán de la república mexicana, en mayo de 1,962, recordando dentro de muchas anécdotas que llegó como decimos en cursillos “sin paracaídas”.
Siendo sacerdote, fue admitido sin ningún trámite; el director espiritual de ese cursillo fue el Padre Pedro Hernández y el Rector fue Manuel Fletes. Contaba Monseñor Ham que ese cursillo lo estaba viviendo con toda intensidad, con su atención centrada en el estudio y análisis de su desarrollo, con el pensamiento constante de lo que podía hacerse para su realización en Guatemala.
Al equipo de dirigentes y a los cursillistas participantes les preocupaba que él no bailara ni saltara con esas muestras de un entusiasmo externo muy común en los mexicanos; pero él estaba gozando el cursillo y sentía el convencimiento que estaba participando en el nacer de un movimiento de renovación cristiana.
A su regreso a Guatemala visitó al arzobispo metropolitano, Monseñor Mariano Rosell y Arellano para contarle la experiencia maravillosa que había vivido y pedirle su autorización para que ese Movimiento llegara a Guatemala. Logró que viniera a Guatemala el Padre Pedro Hernández que había dirigido el Cursillo en Mérida y que era el Asesor Nacional en México, quien le expuso a Monseñor Rosell la finalidad y procedimientos de los Cursillos habiéndolo entusiasmado.
Para abrir brecha sin mayores obstáculos, le pidió que lo explicara en una reunión del Clero, pero no logró mayor entusiasmo en ellos; recordemos que aún no se había celebrado el Concilio Vaticano ll y prevalecía en muchos sacerdotes el criterio que los laicos eran llamados únicamente a cumplir, sin tener protagonismo en la evangelización.
En las cosas de Dios, es normal encontrar obstáculos pero que, si se afrontan, dan fortaleza para conseguir lo que se busca.
Monseñor Rosell y Arellano compartía la mentalidad de Monseñor Ham; el fundó y promovió en Guatemala la Acción Católica en todas sus ramas, y recordemos que fue la Acción Católica la que en todo el mundo dio paso al apostolado de los laicos.
Tomemos en cuenta que el Movimiento de Cursillos nació de un grupo de jóvenes españoles de la Acción Católica.
Monseñor Ham fue a México para participar en un Encuentro de Dirigentes y allí convino en realizar el primer cursillo en Guatemala, para el 4 de Octubre de 1,962 para el que se tendría un equipo de dirigentes mexicano con excepción del Lic. José García Bauer quien ya había hecho su cursillo en Venezuela y fue como auxiliar.
Buscando un lugar adecuado decidieron que el que más prestaba las facilidades requeridas era el Hotel Aurora, en la Antigua Guatemala. Queda como testimonio de ese acontecimiento una placa que el Comité organizador de la Ultreya Nacional mandó a colocar en la entrada del Hotel.
Como cosa curiosa el espacio más conveniente para poner la Capilla resultó ser el bar, y era lo que más inconvenientes daba para desmontarlo. Armando Álvarez contaba que en un cursillo que fue de Administrador habían cubierto un gran espejo con una tela, y uno de los auxiliares para colocar un cuadro dispuso poner un clavo, sin saber que estaba el espejo; su sorpresa fue que por dos o tres centímetros no había puesto el clavo en el cristal.
El ansiado 4 de octubre llegó por fin y fueron 30 cursillistas quienes acudieron al llamado del Señor en el Cursillo Número Uno, el comedor del Hotel tuvo también la función principal de ser el salón de rollos y por supuesto allí se realizó la clausura.
Como es lógico el público para la clausura estaba formado por las mesas y las sillas que se habían amontonado en un extremo del salón, mientras el testimonio de los cursillistas llegaba al corazón de sus compañeros, quienes fueron los primeros cursillistas de Guatemala.
Cuentan que el Padre Pedro, director espiritual del Cursillo, dijo que esos muebles mudos algún día estarían ocupados por muchos hombres y mujeres que con su testimonio darían el aliento a quienes clausuraban los nuevos cursillos, extendiendo un movimiento que no tiene fronteras que marquen el límite del amor de Cristo.
Con un poco de imaginación, trasladémonos a ese lugar, pensemos cómo sería escuchar por primera vez el canto De Colores.
Y hablando de cantos, obviamente eran mexicanos, y varios de ellos aún forman parte del repertorio que utilizamos, pero no tardaron en salir los primeros cantos guatemaltecos y así al inicio se asomaron los bigotes de El Mishito con la letra que escribió José Vicente Salazar, seguidamente fue Luna de Xelajú con letra de Rafael Menéndez, después han ido surgiendo varios más, que dan el toque chapín a nuestros cursillos; contamos con otros más fruto de la inspiración de Tadeo Castro, cursillista de Amatitlán.
La primera Ultreya se realizó en el local del Dispensario de la Villa de Guadalupe en la zona 10; los asistentes por supuesto eran solamente quienes habían salido del Cursillo No. 1. Con el entusiasmo de los iniciadores pronto se organizó el Cursillo No. 2 que se realizó del 31 de enero al 3 de febrero de 1,963 también con equipo de dirigentes mexicanos asistiendo dos dirigentes guatemaltecos: Augusto Hurtarte y Guillermo Gini, quienes fueron de Auxiliares. En el Cursillo No. 3 participaron cinco dirigentes chapines y cabe recordar que en esos tres primeros cursillos fue Monseñor Ricardo Ham como Vice-Director espiritual.
En los cursillos 5 y 6, solo el director espiritual y el Rector fueron mexicanos y el resto del equipo fue integrado por dirigentes guatemaltecos.
En el cursillo No. 7 que se realizó en febrero de 1,965 todo el equipo fue nacional, nuestro primer Director Espiritual fue el Padre Jorge Toruño y el primer Rector fue Augusto Hurtarte.
Monseñor Ricardo Ham estaba entregado totalmente al Movimiento en Guatemala, como algo especial tenemos esa imagen de Jesús, que en una ocasión vio en Estados Unidos quedando impresionado por el acierto del autor, que lo representa en sus facciones con una mirada penetrante, fuerte, pero a la vez amorosa; decía que esa es la idea que debemos tener de cómo era Jesús; gestionó la autorización legal para reproducirla y se convirtió en la imagen característica que viene a ser como distintivo tanto en nuestros centros de actividad como en nuestros hogares. Cuando la vemos en algún lugar inmediatamente pensamos “aquí hay un cursillista”.
El movimiento estaba afianzado, se siguieron realizando cursillos de hombres y lógicamente fue naciendo la inquietud de realizar Cursillos para mujeres y fue así como seis guatemaltecas participaron en el Cursillo No. 9 en Mérida y en Septiembre de 1,966 tuvimos el primer cursillo de mujeres, participando dos dirigentes guatemaltecas; en ese equipo participó como Vice-Director espiritual el Padre Juan Pablo Mendía, quien por muchos años fue el alma del Movimiento como Asesor Arquidiocesano y Nacional, entrega que también gozamos del siempre bien recordado Padre Jorge Toruño.
Algo que hoy nos resulta inexplicable, pero en aquel tiempo fue indiscutible, es que en las clausuras de cursillos de hombres, a las mujeres únicamente se les permitía participar en la Hora Apostólica, para que no se asustaran con los testimonios de los cursillistas y consecuentemente también en las clausuras de cursillos de mujeres, a los hombres se les dejaba afuera y solo podían ingresar para la Hora Apostólica; el abrazo de bienvenida se quedaba para el final de todo, cuando se iban a halar las maletas.
Los cursillos se siguieron realizando en Antigua en la Posada Belén y excepcionalmente en el Hotel Aurora. Las Ultreyas y la Escuela de Dirigentes que ya no cabían en la Villa de Guadalupe se trasladaron a un espacio en el Palacio Arzobispal sobre la sexta calle donde se estuvo por muchos años.
En la década de los 70 aumentó el número de cursillistas no residentes en la capital y ante la necesidad de atenderlos y tener una mejor comunicación, surgió la idea de crear estructuras bajo la dirección del Secretariado Arquidiocesano, que inicialmente se denominaron “Mesa Local”, después “Mesa de Servicio” luego “Mesa Comarcal” y actualmente “Secretariado Comarcal”, siendo el experimento la primera Mesa en Antigua. El experimento funcionó y así se impulsó con vigor su accionar organizando Mesas en diferentes localidades de la Arquidiócesis.
Cabe mencionar que posteriormente ante el aumento de los cursillistas en la capital, se han organizado las Mesas Zonales que cumplen la misma función que la comarcal.
En la evolución del Movimiento, extendido por casi todo el país, se organizaron los Secretariados Diocesanos que a su vez constituyen el Secretariado Nacional. Dentro de su función de mantener la unidad y velar por la correcta aplicación del método organiza los Encuentros Nacionales y Cursillos de Mentalidad, adicionalmente promueve la Ultreya Nacional que se constituye en la convivencia más numerosa de quienes han vivido un Cursillo de Cristiandad; recordamos la Número 18 en Antigua Guatemala en la que tuvimos el privilegio de contar con la participación de Eduardo Bonin, quien humildemente se auto llamaba “uno de los iniciadores de Cursillos de Cristiandad”.
El Secretariado Nacional es el medio de comunicación con los organismos internacionales del Movimiento, y delegaciones de Guatemala han participado en Encuentros Internacionales y mundiales, habiendo recibido recientemente el encargo de ser sede de la Oficina Latinoamericana de Cursillos de Cristiandad.
Hay mucho que recordar, amor al movimiento a lo largo de los años que dio fruto en importante obra material para su existencia; providencialmente a un cursillo asistió una religiosa que estaba en el colegio Belga quien había recibido en herencia un terreno en Piedra Parada, y decidió donarlo al Movimiento para construir una casa donde celebrar los Cursillos; obra titánica que se soñaba, pero se sabía difícil.
Como siempre, puestos en las manos del Señor, con el super entusiasmo del Padre Juan Pablo Mendía se acometió la obra. Llegó el terremoto de 1,976 y todavía se realizó un cursillo en la Posada Belén, pero por los daños sufridos y las reparaciones por hacer ya no era posible continuaran en ese lugar, aparte de los inconvenientes de transportarse.
El Secretariado decidió utilizar la casa, acomodándose a lo construido. Estaba el comedor, que fue también el Salón de Rollos, y faltaba la Capilla, el área para dormitorios de los dirigentes y otras localidades que hoy disfrutamos.
La casa fue bautizada con el nombre de Casa del Peregrino inspirados que en quienes llegan a ella son peregrinos en el camino hacia el Señor, años recientes se le agregó el nombre del Padre Jorge Toruño.
En la ruta de la superación que se ha trazado siempre en el movimiento, y también por necesidad, surgió el reto de contar con una Casa de Cristiandad propia del Movimiento. Se vendió un área no utilizada de la Casa del Peregrino y después de algunas circunstancias que se cruzaron, se adquirió una casa en la 11 Avenida de la zona 1, que, como cosa curiosa era propiedad de la Iglesia Mormona, estableciéndose el nombre de Casa de Cristiandad, Padre Juan Pablo Mendía.
Gracias al espíritu emprendedor que ha tenido el Movimiento, con el entusiasmo inspirador de Monseñor Erwin García Arandi, Asesor del Movimiento y Secretario del Arzobispado en esos años, fructificó la gestión ante el Arzobispo Metropolitano, para que Monseñor Próspero Penados del Barrio cediera el uso de una parte de terreno en El Vaticanito, propiedad de la Iglesia; se vendió la casa de la 11 Avenida y con esos fondos se acometió la construcción de la actual Casa de Cristiandad que con esfuerzo tenaz y gracias a extraordinarias colaboraciones recibidas llegó a ser lo que hoy es, y conste que el proyecto total es sumamente ambicioso, pero la confianza en el Señor y la esperanza en el futuro hacen soñar que algún día todo será realidad.
Acerca de la Escuela de Dirigentes, fue a mediados de 1,965 que se formó con un programa bastante sencillo, buscando preparar a los dirigentes con la técnica y la formación cristiana. Fue en un Cursillo de Repesca, en la Casa del Peregrino, cuando se pidió a los Grupos de reflexión que propusieran proyectos para su accionar, en uno de ellos surgió la idea de llevar la Escuela de Dirigentes a las comarcas, siendo en Antigua donde se organizó la primera, con mucho dinamismo y entusiasmo de sus iniciadores Oscar Franz y Ana María de Ascoli.
El Movimiento ha caminado gracias al Señor; no es posible cuantificar ni calificar su influencia en la vida de nuestra Iglesia, vale recordar por testimonios escuchados, que por la experiencia vivida en un Cursillo, se han impulsado vocaciones sacerdotales y religiosas, muchos dirigentes de otros Movimientos y grupos eclesiales tuvieron su primer encuentro con el Señor en un Cursillo de Cristiandad y eso nos hace reflexionar que el Señor siempre ha tenido una presencia viva en el Movimiento.
Es válido reflexionar también de qué manera el Espíritu Santo acciona en las personas. Monseñor Ricardo Ham, y Monseñor José Ramiro Pellecer recibieron la ordenación episcopal, siendo nombrados Obispos Auxiliares de la Arquidiócesis, Monseñor Pellecer participó en el Cursillo en Febrero de 1,966 y se constituyó también en un apasionado de los Cursillos de Cristiandad, participando como Director Espiritual en muchas ocasiones, tanto en la Arquidiócesis de Santiago de Guatemala como en otras Diócesis. Y qué decir de tantos sacerdotes que con su sabiduría han conmovido nuestros sentimientos y nos han animado en el camino de la conversión.
Dentro de las particularidades de nuestros Cursillos, gracias al inmenso amor que manifestaba nuestro siempre recordado Chus Ordóñez a nuestra madre santísima, se estableció el Acto Mariano. Tuve la oportunidad de participar en el cursillo en que se realizó la primera vez; coincidió la fiesta de la Inmaculada Concepción, 8 de diciembre, con el sábado 2do. Día del cursillo y en un espacio de la Posada Belén, sin techo, a las 6 de la mañana se realizó, quedando establecido para el futuro el domingo en la mañana. Monseñor Ramiro Pellecer buscando acomodar el mensaje y el acto a la finalidad del tercer día, dio un esquema y contenido del rollo mariano.
Llega a nuestra mente la reflexión que con su decisión y su aceptación a lo que podría calificarse como un desafío, las personas que acuerparon el inicio del Movimiento en nuestra patria, no se imaginaron la semilla que estaban sembrando, las plantas que cultivaron y la cosecha que están presentando al Señor.
Es imposible recordar los nombres de tantos dirigentes, hombres y mujeres quienes dentro del Movimiento han recorrido los caminos del Señor aportando su entrega, conocimientos, estudio, en fin, los dones recibidos…
La memoria no alcanza para el recuerdo…
Pero cada uno de nosotros lleva en el corazón la gratitud por quienes desde ese lugar en que el Señor les señaló como instrumentos suyos nos dieron el pan de la amistad, el compartir su vida, el consejo oportuno, su testimonio eficaz para convencernos que Dios nos quiere felices viviendo la libertad que solamente se puede alcanzar con su Gracia.
De colores
Recopilación de Enrique Berdúo
Cursillo No. 26 Arquidiócesis de Santiago de Guatemala, noviembre 1,968